domingo, 7 de abril de 2013

SALVACIÓN

Es dificil mencionar la palabra "salvación" sin que inmediatamente pensemos en lo espiritual, en lo religioso o en la misma base del cristianismo.  Es un tema profundo, del cual mi única pericia es mi propia historia.  Escucho a otras personas hablar de salvación y me doy cuenta que sus palabras no hacen mucho sentido hasta que una lo experimenta de una manera personal e íntima en su propia vida.  Es un tema tan profundo que -siendo absolutamente honesta- aún no logro comprender; aún estoy en el camino para entenderlo, y me temo que probablemente no logre comprenderlo sino hasta el fin de mi vida terrenal.  Sólo en ese momento podré comprender plenamente lo que quiere decir la salvación.

La palabra "salvación" es mencionada muchas veces en la Biblia; 170 veces para ser exactos, sin contar las veces en que se menciona conjugado el verbo "salvar" o la palabra "Salvador".  Se habla del Camino de Salvación, salvación de los enemigos, salvación de las tribulaciones, salvación de las enfermedades, salvación de la muerte, salvación del alma, salvación de los pecados.  Pero ¿qué es la Salvación para mí? ¿De qué necesito ser salvada?  No estoy enferma, ni a punto de morir (al menos, no que yo sepa). No estoy encerrada en una cárcel.  No estoy en drogas.  No me persiguen enemigos que quieran matarme o torturarme.  Estoy viva.  Así que.. ¿por qué habría de necesitar salvación?
 
Durante muchos años esta pregunta me ha perseguido.  He escuchado sobre la salvación desde que era niña, y aprendí, o quizás debería decir que me "embotellé" que necesitaba ser salvada por causa de mis pecados.  Este es un concepto difícil de comprender cuando no vemos las consecuencias de nuestros pecados de una manera inmediata.  Muchas personas se pasan la vida haciendo cosas "malas" y no hay ningún tipo de castigo, por lo menos no visible. Es fácil comprender el concepto del pecado, pues hay algo en nosotros que nos dice cuando hacemos algo que no está bien, pero la "salvación de los pecados" es otra historia.  Es fácil también reconocer el pecado, por lo menos, los pecados visibles, pues aprendemos de la sociedad ciertos principios que abarcan lo que llamamos "moral".  No tuve nunca problemas con reconocerme como pecadora; sin embargo, no siempre veía las consecuencias.  La verdad es que muchas veces me salí con la mía, y pudiera vivir así el resto de mi vida, y aún así tener una vida exitosa, plena, feliz, tranquila.  Y es que la consecuencia del pecado en realidad no sucederá en nuestra vida en la Tierra.  La consecuencia del pecado viene después.   
 
Y he aquí donde entra el elemento de la fe.  Siempre asociamos la fe con algo positivo, pero hay que empezar por lo negativo, pues para poder CREER en la salvación (la parte positiva), primero necesitamos CREER en la consecuencia mortal del pecado (la parte negativa).  De ninguna de las dos hay evidencias.  Yo no sé qué sucede después de la muerte.  No sé qué pasará con mi alma cuando mi corazón ya no palpite y deje de respirar.  Ni siquiera sé si existe el alma.  No la he visto nunca.  Tengo una idea de lo que puede ser, pero no sé si hay una parte de mi que cuando mi cuerpo muera seguirá viva o si también morirá junto con mi cuerpo.  Entonces CREER que el pecado es sinónimo de MUERTE eterna, es el primer acto de fe. 
 
Pero no puede quedarse sólo ahí.  Si creo que la consecuencia de mi pecado es la muerte para siempre y no hago nada al respecto, soy una necia.  "Necia" es la palabra bonita, pero el adjetivo que mejor lo describiría es "estúpida".  La fe es la certeza de lo que no se ve, ¿cierto? Entonces si tengo la certeza de que el resultado de mis pecados es una muerte segura, ¿no es entonces estúpido no buscar la fórmula para que esto no suceda?  Esa fórmula es la SALVACIÓN.
 
Pero no cualquier salvación, sino la SALVACIÓN DE DIOS, por medio de su Hijo, Jesucristo.  Si tuviera que buscar un sinónimo para salvación, no pudiera escoger sólo uno.  Porque la Salvación es Vida, es reconciliación con Dios, es el Perdón de Dios, es la comunión con Dios, la Salvación es JESÚS.  Y lo principal que tenemos que mantener en nuestras mentes y en nuestros corazones sobre esta Salvación, es que no se trata de una salvación terrenal, no se trata de que Dios nos libre de nuestros problemas ahora, ni de enfermedades, ni de una vida miserable.  Se trata de librarnos de la muerte eterna; de permitirnos que continuemos existiendo aún después de la muerte física.  Todo lo demás es añadidura, accesorio, extra, una "ñapa" que Dios en Su Misericordia nos concede.  Claro que Dios también me libra de las angustias de la vida presente; claro que Dios rompe las cadenas de las cosas que me mantienen alejada de El. Porque su único propósito es mantener una relación estrecha conmigo, ahora y para siempre.  

Y esa es la Salvación para mí.  Para ti, ¿qué es?

Hechos 4:12
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Apocalipsis 7:10
y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

1 comentario:

  1. Hola Mirtha, te felicito por esta iniciativa de exponer tus valiosas reflexiones sobre la Palabra de Dios, a Dios le pido que pronto pongas en manifiesto todo tu potencial literario, en un libro.
    Con Relación a que es la salvación para mí, me funciona escoger una interpretación de que si escojo vivir en Cristo; estoy siendo salvado en el presente, estoy siendo liberado del pasado, de la culpa, del miedo, del tener el control, de preocupaciones, del lucir bien y, de un montón mas de creencias que no hacen que viva un presente de acorde a un creyente en un Dios vivo, el un Dios del presente, no del futuro.
    Gracias, por ser fuente de que me haga esta preguntas y de que me diera una respuesta. Estas contribuyendo a la salvación de muchos.
    Que Dios te siga bendiciendo.
    Josué Gómez

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